Húmedas, como lenguas sobre la aspereza de los pezones. Susurrantes, como plegarias contra una pared. Rápidas, como los arrebatos del asesino.
El silencio está lleno de estas voces.
Húmedas, como lenguas sobre la aspereza de los pezones. Susurrantes, como plegarias contra una pared. Rápidas, como los arrebatos del asesino.
El silencio está lleno de estas voces.