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Los fantasmas (1)

Dicen que los fantasmas no salen de las casas en donde viven. Pero con el tiempo me fui convenciendo de que si salen, salen con nosotros, nos acompañan como una carga, como el maestro Yoda colgado para siempre en la espalda de Luke. No, no como peso, porque los fantasmas no pesan, son livianos como el aire.

Había una imagen de Jim Morrison sobre el cine proyectando la luz sobre el fondo de una caverna, una imagen que le robó a Platón, supe después. Tengo para mi que los fantasmas se proyectan en las paredes a través de nuestros ojos. En las paredes, en las personas, en las sillas, en las camas. Una especie de pausa en el tiempo los trae a escena. Y al liberarse no vuelve a la misma velocidad, y devuelve los recuerdos como epifanías.

¿Cómo se relata una pausa? Como un navegar en un mar espeso, un remo que al pujar se detiene, un río de voces muertas, de ecos. Es difícil narrar lo que no vive pero deambula en la casa. No veo los fantasmas pero ellos podrían salir de mis ojos.