Y qué tal si algo rompe esta calma.
Si por alguna razón se deshiciera el tiempo,
el árbol cayera frente a la casa,
la hospitalidad se hiciera hostilidad,
se precipitara mi cuerpo al vacío.
La calma es esta ventana
todas las ventanas
en donde esperé:
la del ventilador empujando al silencio
por la que caían hojas secas,
la del velo,
y la ahora triunfante
en su torre,
de frente al apocalipsis
que no llega.
Me canso de esperar
mis manos escriben
que me canso de esperar
si nada va a caer del cielo
como una maldición
dejo las ventanas
abiertas
y bajo a almorzar